Lisístrata
Lisístrata,
personaje cómico y feminista
Debemos
situar la producción aristofánica en un acontecimiento fundamental en la
historia de Atenas: la guerra del Peloponeso. Las comedias más significativas
de nuestro autor reflejan este momento histórico y vislumbran el comienzo de la
decadencia económica y política ateniense. Algunos temas se convierten en
constantes: la búsqueda de la paz, la crítica a los tribunales atenienses, la
irresponsabilidad de sus dirigentes, la decadencia moral de los jóvenes y de la
nueva educación. Esta crítica política y social aparece expresada con la
estructura tradicional de la comedia antigua, donde la paz es símbolo de fiesta
y de abundancia.
Lisístrata
se presenta en el S.V a.C, momento en el que la ciudad de Atenas pierde la
guerra con Esparta y sufre una guerra civil. En la comedia se ofrece la ilusión
de la paz que en la escena consiguen Lisístrata y su coro de mujeres, mediante
una genial estrategia: la huelga sexual. La obra hunde sus raíces en los antiguos
rituales que enfrentaban coros de hombres y mujeres para llegar a la
reconciliación y la unión de los sexos. Lisístrata, heroína de la pieza, impone
un plan en la escena inicial para salvar a toda Grecia: la huelga sexual de las
mujeres, que hará recapitular a los hombres.
Al tiempo, las mujeres han ocupado la
Acrópolis y se han apoderado del tesoro de la ciudad, con la finalidad de que
el dinero se gaste en cosas más útiles que la guerra. La acción discurre con
una serie de enfrentamientos entre coros de hombres y mujeres que no deciden
nada, porque las mujeres siguen en las Acrópolis y el coro de hombres no se
deja convencer con los argumentos feministas de la heroína.
En esta situación, las mujeres
intentan escaparse con diversos pretextos. Cinesisas quiere acostarse con su
mujer, Mirrina, y burlado, se aleja con cómica desesperación. Ante esto, la
estrategia de Lisístrata comienza a ser efectiva: los espartanos no pueden
resistir más tiempo a la huelga sexual y, en plena erección, vienen a negociar la
paz con los atenienses. Lisístrata consigue la reconciliación entre espartanos
y atenienses, y, consecuentemente entre hombres y mujeres. El final genera la
abundancia festiva, representada en la comida, las danzas y los cantos.
Uno
de los elementos que más contribuye a la comicidad escénica es el lenguaje de
todos los “tipos cómicos”. El lenguaje se convierte en un vehículo de humor que
recurre a todos los registros, desde los más groseros y blasfemos hasta los más
elevados.
Lisístrata aparece como un buen
ejemplo de lenguaje elevado y lenguaje paródico, lo realista y lo vulgar. Es
evidente que el lenguaje obsceno, omnipresente en toda la comedia, es el
elemento que más contribuye al humor. La mejor representación de esta comicidad
se manifiesta en la oposición entre los deseos sexuales de los hombres los de
las mujeres. Se presentan dos fuerzas en continua oposición, cuyos intereses
quedan reflejados en el lenguaje. Si el mundo de los hombres se movía por la
satisfacción individual de sus pasiones, sus palabras serán la mejor expresión
de este deseo.
El humor sexual también aparece en el
colectivo de las mujeres. Si bien estas se muestran como tipos cómicos que se
mueven por intereses colectivos, el origen de la acción no parte de ellas, sino
que son ayudantes del logro del objeto de la heroína cómica. Hay una perfecta adecuación entre sus
acciones, el modo de expresarlas, la nobleza de su actuación y la fuerza de sus
palabras.
Nos muestra cómo a través de su
discurso retórico, es capaz de invertir el orden establecido por los hombres y
conseguir los fines que se propone.
Otro
de los elementos lingüísticos que contribuyen a la comicidad es la referencia a
los mitos y a las divinidades que abarca desde la presencia real de dioses como
personajes hasta las alusiones ocasionales. Todo está permitido en este mundo
cómico; por ello, cuando Lisístrata percibe que su influencia sobre las mujeres
puede fracasar porque no soportan la abstinencia sexual, acude a la fuerza de
los oráculos que anticipan su victoria. En estos momentos de tensión dramática
el juego con los equívocos, mezclando lo humano y lo divino, se convierte en un
recurso de gran expresividad burlesca.
La comicidad se apoya en los juegos
verbales, en la renovación del léxico, en la variedad de elementos
estilísticos, en el empleo de numerosos imperativos y vocativos, en las
interrogantes retóricas, pero sobre todo en el valor connotativo de las
interjecciones.
Junto
a la parodia verbal, aparece la parodia de situación. En los momentos de mayor
tensión dramática, Aristófanes introduce escenas de mayor comicidad de la obra,
que nos recuerdan su carácter festivo: los deseos sexuales de las mujeres, la
ejemplificación del impostor y las manifestaciones evidentes de las ansias
sexuales de los hombres producen la risa y anticipan la proximidad del triunfo
del héroe.
La novedad de esta
comedia, radica en que los enfrentamientos no deciden el final de la acción. De
esta manera, se consigue que la tensión dramática se prolongue hasta el final
de la obra y que la heroína alcance mayor altura dramática.

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