ÁYAX de Sófocles
Breve introducción
Áyax es una tragedia escrita por Sófocles y cuya fecha exacta de escritura se desconoce. Aunque los estudiosos la sitúan como una de las primeras obras del autor griego allá por el 443 a.C. De toda su producción se conservan solo siete tragedias completas, siendo Áyax una de ellas.
Argumento completo de la obra
Áyax considera que debe recibir la armadura de Aquiles pero Agamenón y Menelao, que son reyes y hermanos, dicen que la armadura no es digna de él si no de Odiseo (también llamado Ulises). Áyax se enfurece muchísimo, hasta tal punto que está decidido a matar a quien sea por esa armadura. Así que decide ir a matar a Agamenón y Menelao.
Sin embargo, la diosa Atenea engaña a Áyax, y le hace creer que está matando a los reyes, cuando en realidad solo está peleando contra unos corderos. Eventualmente, la cólera de Áyax se desvanece y se da cuenta de lo que acaba de hacer. Al enterarse, no soporta la indignación y la vergüenza y decide suicidarse. Su esposa Tecmesa le pide que por favor no la deje a ella ni a su hijo. Áyax le deja su escudo a su hijo y se va de la casa diciendo que va a purificarse y a enterrar su espada. Teucro, el hermano de Áyax, llega y le dice a Tecmesa que Áyax no debe dejar la casa en todo el día o morirá, noticia que le comunica un oráculo. Pero Áyax para ese entonces ya había salido. Todos van en su búsqueda, pero para cuando lo encuentran, este ya se halla muerto. Áyax se había clavado a sí mismo su propia espada.
Teucro, al encontrar su cadáver, pide que el hijo de su hermano sea atenido bajo protección por las dudas. Mientras tanto, llega Menelao que insiste en no mover el cuerpo de Áyax. A partir de este momento en la obra, lo que se disputa es qué hacer con el cadáver de Áyax. Por un lado, los reyes Agamenón y Menelao no quieren saber nada con el héroe, de hecho, proponen que sea dejado a la deriva (que no se le dé un entierro adecuado) y su cuerpo sea comido por los animales. Pero por el otro, su hermano y su esposa obviamente no quieren eso para él. Ambos quieren que Áyax sea enterrado como corresponde. Entonces aparece Odiseo que persuade a Agamenón y Menelao de que deben entregar el cuerpo de Áyax, ya que a los enemigos también hay que respetarlos y nadie merece no tener un entierro adecuado. La obra termina con Teucro haciendo arreglos para concretar el funeral de su hermano.
Como datos extras para situar más el contexto de la obra: Áyax es uno de los grandes héroes de la Ilíada (Homero). Y Aquiles fue un guerrero y héroe de Troya asesinado en batalla. Uno de los protagonistas y grandes guerreros de la Ilíada. Aunque su muerte no sucede en la Ilíada ni en la Odisea (también de Homero, donde aparece asimismo el personaje de Odiseo), aunque en esta última ya se puede observar que Aquiles murió.
Análisis
Áyax se presenta como un personaje complejo. Tiene tanto virtudes (fuerza, valentía...) como defectos (soberbia, orgullo...). Además, es de naturaleza cambiante y bastante impulsivo. Se deja llevar por la cólera, matando a unos corderos por confusión. Debido a todas las circunstancias dadas, para él no hay otra solución que la muerte, dando lugar a una tragedia de autodestrucción. Pero lo curioso de la obra es que no acaba aquí, puesto que el restante trata el tema de cómo dicho héroe debería ser enterrado o no. Lo cual me parece una propuesta muy original e inesperada, rompiendo con lo que se espera de una obra que trata un mito. Generalmente el héroe y protagonista de la obra no fallece y releva su protagonismo a mitad de la obra, si no que se suele dejar hacia el final. Más aún acabar con su propia vida y que la muerte no sea consecuencia de otro/s.
En la obra podemos apreciar en cierto modo la sociedad de la época, en el que el papel de la mujer era obedecer y los hijos seguir el ejemplo de sus padres. No importan las persuasiones de Tecmesa, al final es el propio héroe el que decide cuál es su destino. A ojos contemporáneos se podría decir que ha sido fiel a sí mismo y que hay cierta decisión individual que nos hace pensar en un carácter más humanista. Pero lo cierto es que simplemente lo haya hecho por su honor. La visión sociológica que tiene tanta importancia en las obras y la sociedad clásicas. Volviendo a Tecmesa, esta en un momento dado aclama: "ningún mal hay mayor para los hombres que el destino que se nos ha impuesto". Lo cual me parece una declaración muy interesante bajo una mirada moderna, en la que podría verse a una mujer lamentándose, y en cierto modo criticando, lo que los dioses tienen preparado para ellos.
Por otro lado, confirmamos la influencia que tienen los dioses. Pues bien recuerda también Odiseo que "en primer lugar hay que respetar las leyes de los dioses por encima de las rivalidades terrenales". Me gustaría destacar la habilidad de Odiseo para persuadir y comunicar sus propios valores frente a los demás, a pesar de que Áyax estuviese en cierta forma contra él. Aunque posiblemente se trate más bien de ser fiel a las leyes de los dioses, y no tanto que él mismo tome esas decisiones o tenga esos valores arraigados como tal. Además, si la diosa no hubiese intervenido (deus ex maquina), probablemente los reyes hubieran fallecido. De hecho, es Menelao quien en un momento hacia el final de la obra comenta este hecho. Han dependido de nuevo, como suele ser habitual en las obras clásicas, de una entidad divina para ser salvados/hallar una solución a sus desdichas.
Es la intensidad y dramaticidad de las acciones y los diálogos de la obra lo que la hacen a su vez "tan viva" y cruda. Sobre todo, en el momento en el que Áyax muere al atravesarse su propia espada. Esto genera en el espectador una catarsis, un momento en el que este siente terror puesto que se siente identificado con el protagonista. Con esta identificación, el espectador se da cuenta y/o aprende que todos los actos que los seres humanos cometen llevan a unas consecuencias que afectan tanto a uno mismo como a la sociedad. En este caso, a Áyax porque no va a vivir más. Y a la sociedad, porque por un lado ahora su hijo cargará con su honor. Me parece simbólico el momento en el que Áyax le cede su escudo antes de irse para abandonar la vida, sin que su familia lo sepa...¿Mentira o arrepentimiento? Me inclino a pensar que mentira, puesto que en realidad él ya es consciente de que ha perdido todo su honor. Y por otro lado, su muerte traerá consigo una simultánea reflexión a cerca del derecho o no de enterramiento.
El tratamiento de la unidad de tiempo en el caso de esta tragedia, debe ser sintetizada. En Áyax, la duración es de un par de horas, mostrándonos las situaciones más críticas e intensas mediante los ya mencionados diálogos. Como se menciona al principio con el apartado argumental de la obra, hay muchos datos que se dan por hecho y que posiblemente todo habitante de la época ya conocían. Estos datos son de vital importancia puesto que son estos también los que afectan notablemente al presente de la obra. Por ende, en la obra se dan tanto condiciones pasadas que influyen en el presente, como condiciones presentes que influirán en el futuro.
Conclusiones
Áyax es una historia poco convencional que trata a un héroe que fallece a mitad de la obra, discutiéndose luego su entierro. Es fascinante la calidad y profundidad de la obra siendo una de las primeras que en principio escribió. El tema de quién es merecedor de ser enterrado resulta muy interesante y se puede extrapolar a asuntos vigentes como es la pena de muerte o el suicidio:
¿Somos nosotros, los propios humanos, merecedores de poder cuestionar o arrebatarle la vida a otro de nuestra misma condición mortal? ¿Y de nosotros mismos? Para colmo, ¿podemos valorar las condiciones de alguien incluso después de muerto? Dejo estas cuestiones a modo de reflexión.
Si me han de preguntar, personalmente no creo en la pena de muerte, pero sí en la cadena perpetua. Creo que es cada individuo el que debe encontrarse con sus propios demonios. Aunque hay quienes nunca llegan a reconocerlos. No creo en imposiciones externas sobre la vida, ni en leyes de Talión. Desconozco la existencia de un Dios y son asuntos que no creo que me conciernan ahora, pero sí creo en la consciencia individual y en las redes inconscientes que nos unen en un plano muy secundario y desconocido. Aún existiendo esta conexión, concibo a nosotros mismos como los dueños de lo que somos, lo que hacemos y lo que pensamos.
Esto de alguna manera me lleva a hilarlo con el cristianismo, donde todo el mundo merece ser perdonado y enterrado independientemente de lo acontecido en vida. Puesto que no hay nadie más que Dios quien decide en última instancia quién vive, muere y es perdonado. Y en cierto modo es lo que sucede también en un punto de la obra, cuando es Atenea quien decide que sean los corderos los que fallezcan en vez de los humanos y quienes en última instancia deciden el porvenir de los mortales (no dejan de ser creencias y divinidades).
Representación de Áyax en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida . Obtenida de El Mundo


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