HELENA DE EURÍPIDES


La tragedia a comentar pertenece a la obra de teatro Helena de Eurípides, se representó en el 412 a. C. Eurípides fue uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con Esquilo y Sófocles. Nació entre el 484-480 a. C y falleció en el 406 a. C.

Se sabe que fue alumno de Anaxágoras de Clazomene, Protágoras, Arquelao, Pródico y Diógenes de Apolonia. Odiaba la política y era amante del estudio, para lo que poseía su propia biblioteca privada, una de las más completas de toda Grecia. Durante un tiempo estuvo interesado por la pintura, coincidiendo con el apogeo del pintor Polignoto en Atenas. Fue amigo de Sócrates, el cual, según la tradición, sólo asistía al teatro cuando se representaban obras de Eurípides. En el 408 a. C., decepcionado por los acontecimientos de su patria, implicada en la interminable Guerra del Peloponeso, Eurípides se retiró a la corte de Arquelao I de Macedonia, en Pela, donde murió dos años después.

Se conoce que escribió 92 obras, conocidas por los títulos o por fragmentos, pero se conservan solo 19 de ellas (18 tragedias y el drama satírico El Cíclope).7​ De una de estas, Reso, se discute aún si es apócrifa. El canon establecía también 7 tragedias de Eurípides, pero el gusto de la época nos transmitió un número mayor. Su concepción trágica está muy alejada de la de Esquilo y de la de Sófocles. Las obras de Eurípides tratan de leyendas y acontecimientos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a. C., pero aplicables al tiempo en que escribió, sobre todo a las crueldades de la guerra.

Eurípides es conocido principalmente por haber reformado la estructura formal de la tragedia ática tradicional, mostrando personajes como mujeres fuertes y esclavos inteligentes, y por satirizar a muchos héroes de la mitología griega. Sus obras parecen modernas en comparación con las de sus contemporáneos, centrándose en la vida interna y las motivaciones de sus personajes de una forma antes desconocida para el público griego. Uno de los mecanismos más discutidos es el llamado “deus ex machina”, que consiste en solucionar de manera antinatural un conflicto, como en Medea (obra en la que al final aparece un dragón que salva a la protagonista en el último momento), o en su Helena (tragedia en la que un eidolon enviado por los dioses sustituye a la verdadera Helena, que ha sido trasladada a otro Egipto, sin que haya adulterio.


La obra de Helena fue compuesta en 412 a.C., es una nueva muestra de la libertad con que Eurípides maneja las estructuras del género trágico y el acervo tradicional, en este caso el destino de la protagonista durante la guerra de Troya.

Nos presenta a una casta Helena que ha vivido en Egipto bajo la protección de su rey, Proteo. Al morir éste, su hijo Teoclímeno acosa a Helena y pretende casarse con ella. A pesar de que el marido de Helena, Menelao, aparece en escena como un náufrago llegado a las costas egipcias, será la heroína la que deberá desplegar sus habilidades para liberarse de Teoclímeno. 

Hera, Afrodita y Atenea acudieron a Paris para que eligiera a la más bella. Éste elige a Afrodita como la más bella a cambio de poseer a la hermosa Helena, que es raptada por Hermes cuando Paris quiere llevarla a Troya. Paris acude a Esparta a por ella, pero Hermes la sustituye por una imagen hecha de nube que es la que va a Troya. Por tanto los aqueos y los troyanos habían estado manteniendo una guerra por una imagen, por un nombre, no por la auténtica Helena, que había sido transportada a Egipto.

Este país, Egipto, es el lugar donde se desarrolla la acción, en la tumba del rey Proteo, hombre que veló por la virtud de Helena, respetando su lecho para Menelao, rey de Esparta, su esposo.

Entra en escena Teucro, que viene de combatir en Troya, e informa a Helena, sin conocerla, de todos los males que allí se han sufrido por culpa de la mujer de Menelao, ella misma, durante diez años de lucha y siete de odisea por los mares, debido a una tormenta que dispersó el ejército aqueo. Informa a Helena de la muerte de Leda, su madre, que se había suicidado por vergüenza del comportamiento de su hija.

Helena se compadece de su situación, pues Teoclímeno, hijo del rey Proteo fallecido, es quien reina en Egipto y la quiere desposar. Lamenta su situación de esclava, argumentando que, entre los bárbaros, todos son esclavos menos uno (el rey). Teme lo peor acerca del destino de su marido Menelao.

Menelao entra en escena tras naufragar su barco. Se encuentra con una anciana que le informa sobre el rey Teoclímeno que quiere desposar a Helena y por tanto persigue a los aqueos. Menelao empieza a sospechar que Helena está viva, pero teme por su vida. Decide hacer frente a la situación porque un sabio proverbio dice que nada hay más poderoso que la necesidad y su estado no permite muchas opciones alternativas.

Helena ha ido a consultar a la adivina Teónoe, que la informa de que Menelao no ha muerto y vagó errabundo por los mares, y que ahora ha naufragado no lejos de ese lugar. Se encuentra con Menelao, y ambos se reconocen. Menelao duda acerca de si es la verdadera Helena pero un mensajero le comunica que la Helena que venía con ellos de Troya, se ha desvanecido en el aire, por lo que se convence de que la que ahora tiene enfrente es la verdadera.

El mensajero realiza un análisis de lo acontecido concluyendo que hay que respetar a los dioses pero dejarse de adivinaciones puesto que la razón y la prudencia son los mejores adivinos.

Teónoe, profetisa hermana del rey Teoclímeno, se encuentra en la disyuntiva de avisar a su hermano, con el consiguiente peligro de muerte para Menelao, o favorecer a éste y enfrentarse a su hermano. Helena la convence hablando de este modo:


Si abrazaras la causa de tu injusto hermano, sería vergonzoso que, conociendo todo lo divino, lo que es y lo que será, no conocieses lo que es justo.


Helena idea la fórmula de salir del peligro de Teoclímeno: se viste de luto y convence a éste para que se hagan unos funerales según costumbre griega a Menelao, presuntamente muerto en el mar. Para ello necesitan un barco que el rey presta, y nombra a Menelao, disfrazado, capitán. Una vez en alta mar, tras vencer a la tripulación de Teoclímeno, huyen a Esparta. Un mensajero comunica los hechos a Teoclímeno y aparecen los Dióscuros, ordenando a Teoclímeno que acepte su suerte


Éste es el esquema de la obra, con su resumen:

- Prólogo. Expuesto por Helena, con la ayuda de Teucro en su segunda parte.

Si mi pie no pisara tierra extranjera, la muerte te daría con estas flechas infalibles; pagarías así tu semejanza con la hija de Zeus.

- Párodo. Una larga diatriba entre Helena y el coro, en la que este último aconseja preguntar a Teónoe, la adivina.

Ilión no es ya más que una ruina al cuidado del fuego destructor.

-Episodio 1º. Una suerte de segundo prólogo, a cargo de Menelao y una anciana portera del palacio de Teoclímeno: con vientos nunca favorables para su regreso a casa, el Atrida ha naufragado recientemente cerca de las costas egipcias, y unos pocos supervivientes (junto con la falsa Helena) se han refugiado en una cueva cercana. Menelao descubre que Helena está en el palacio.

- Epipárodo. A cargo del coro, que ha descubierto que Menelao no ha muerto.

- Episodio 2º. Encuentro y anagnórisis de Menelao y Helena (llevan separados diecisiete años), completada al llegar un mensajero y anunciar la desaparición de la falsa Helena, y elaboración de un arriesgado plan para regresar a la patria (con la aquiescencia de Teónoe, hermana de Teoclímeno).

Si en el porvenir obtenéis una fortuna dichosa, ello os compensará de las desgracias pasadas.

Terrible se presenta la lucha, y veo dos alternativas: o tengo que morir, si me sorprenden en mi intriga, o regreso a la patria y consigo salvarte.

- Estásimo 1º. El coro se lamenta de las desgracias de los protagonistas y de la inutilidad de la guerra de Troya.

- Episodio 3º. La estratagema da resultado: Helena engaña a Teoclímeno en presencia de su marido, que finge ser un marinero superviviente del naufragio en el que, supuestamente, Menelao ha perdido la vida. Una nave debe transportar las ofrendas funerarias.

- Estásimo 2º. Narra el mito del rapto de Perséfone.

- Episodio 4º. Últimos preparativos para la navegación ritual. Teoclímeno, a instancias de Helena, entrega a Menelao el mando de la nave.

- Estásimo 3º. Buenos augurios para el viaje de los esposos, y preludio del final feliz mediante una invocación a los Dioscuros.

- Éxodo. Un mensajero informa a Teoclímeno de la huida. El rey de Egipto se enfurece y quiere dar muerte a Teónoe, pero un servidor de ésta se interpone. Los Dioscuros, ex machina, ponen fin a la obra justificando la actuación de la vidente y anunciando que Helena serán divinizada y Menelao llegará a la isla de los bienaventurados.


El personaje principal de la tragedia es Helena, a veces conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta, es un personaje de la mitología griega cuyo nombre tiene el significado de «tea» o «antorcha». Casi todos los mitógrafos clásicos aluden a su mito. Era considerada hija de Zeus y pretendida por muchos héroes debido a su gran belleza. Fue seducida o raptada por Paris, príncipe de Troya, lo que originó la guerra de Troya. 


En la tragedia Helena de Eurípides aparece una versión alternativa de las vicisitudes del personaje, con tintes extraños. Así, París nunca huyó hacia Troya con la verdadera Helena, sino con una mujer de extraordinario parecido. Mientras tanto, la verdadera permanecía en Egipto, donde se había reunido con Menelao cuando llegó desde Troya en su viaje de regreso a casa. Homero también menciona esta llegada, pero no en solitario, sino acompañado de Helena.

Con independencia de la extraña historia de Eurípides, Helena siempre ha sido una figura misteriosa. Aunque fue víctima de las circunstancias que no podía controlar, también se la puede considerar la primera femme fatale de la tradición occidental.


Helena vuelve a ser una casta mujer, digna de todo encomio, pero sin el carácter propio de los personajes femeninos de Eurípides, que crea mujeres fuertes, inteligentes, hábiles, exuberantes. No obstante, Helena es la autora intelectual de la solución a un grave problema generado en la trama. Después de todo, las mujeres que emplea Eurípides como personajes suelen resaltar sobre las figuras masculinas en cuanto a inteligencia y astucia.

Pero a cambio de renunciar a su tipo de heroína, Eurípides crea una obra que se acerca al teatro posterior. Rompe con Esquilo y Sófocles, y crea unos personajes más ligeros, con unos lazos repetidos luego en la literatura universal.

Eurípides, al igual que en otras obras, hace una crítica al culto de los dioses, al arte adivinatoria, y aboga por la razón y la prudencia como modelo de conducta.



La obra según su finalidad o ámbito de uso es un texto literario, ya que su objetivo no es informar ni persuadir, sino conmover y crear belleza. En la obra está presente la función poética, porque el mensaje se elabora de manera original, diferente al lenguaje normal y con la finalidad de crear belleza. 

Su género literario es la tragedia, ya que se trata de una obra dramática de asunto serio en que intervienen personajes nobles o ilustres y en la que el protagonista se ve conducido, por una pasión o por la fatalidad, a un desenlace funesto; en la Grecia antigua, tenía como objeto un efecto purificador en el espectador.

El nivel empleado en la obra de Eurípides es el culto por la presencia clara del lenguaje poético que lo caracteriza. Por ello se presentan algunos recursos estilísticos que consiguen embellecer el texto.

Es en las tragedias de Eurípides donde encontramos más alusiones a Helena, probablemente por ser el tragediógrafo del que más obras se nos han conservado.

Fruto de una educación sofística, Eurípides asimila el espíritu de contradicción y relativización, y pone la figura de Helena a su servicio, atacándola o defendiéndola según le convenga. Es probable que sea la ambigüedad de dicho personaje lo que causaba admiración en el dramaturgo. La fascinación de Eurípides por Helena queda patente en la frecuente inclusión del personaje en las obras relacionadas con el ciclo troyano.


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