FARSA
Proviene de la palabra latina farcire, que significa “rellenar''. Término utilizado por cocineros.
Mantiene su significado en francés farce - relleno con especias que se introducía en el pollo, pavo o pato antes de cocinarlo.
Esta función de relleno es la que cumplían las pequeñas representaciones de carácter cómico que se intercalaban en las representaciones religiosas de la Edad Media en Francia, formadas por una amalgama de elementos: chistes, canciones, etc.
En España y Portugal aparecen en el siglo XVI las farsas religiosas que no tienen que ver con el anterior género francés. Se conoce aquí como farsa a unos textos que representan elementos cómicos y serios, sentimentales y grotescos.
Aunque ya se ven elementos de la farsa en Aristófanes o Plauto, se consolida como género en la Edad Media, pasando a la Comedia del arte, a la comedia de Molière y al drama de lo absurdo.
Características:
- Brevedad, consta de 200 a 300 versos, lo que suponen entre 5 y 15 minutos de actuación
- Acción mínima, simple y rudimentaria. Al ser obras cortas, no se dividen en actos, aunque puede interrumpirse mediante una breve pausa
- Se rompe con la lógica. Se buscan situaciones disparatadas y se mueve dentro de lo imposible, lo que genera equívocos en la trama.
- Los temas suelen girar en torno al engaño, siendo frecuente la situación del marido engañado, que aparece por primera vez en las farsas francesas del siglo XV.
- El diálogo es ágil, contando con juegos de palabras, aliteraciones, repeticiones, mezclas de dialectos, términos inteligibles y equivocaciones intencionadas.
- El actor se dirige al público, rompiendo la ilusión escénica.
- Utiliza los recursos del teatro popular para buscar la comicidad, recayendo sobre el gesto y el movimiento del actor.
- El fin de la farsa es provocar la carcajada, no tiene ninguna función moral ni didáctica.
- Es una obra dependiente, ya que se representa dentro de una obra más grande o bien al final de ella.
- Personajes poco numerosos, de dos a seis. Pertenecen a las clases populares: campesinos, soldados, comerciantes y criados, apareciendo también profesionales como abogado o doctor. Están todos tipificados y caricaturizados: criado estúpido, mujer astuta, comerciante timador, abogado embaucador. Todos ellos persiguen objetivos simples: comida, dinero, vestido. No tratan de generar empatía en el espectador, se busca la risa mediante la burla del abusón frente al bobo.
La farsa es un teatro para ser representado, no leído. Su representación se hacía sin contar con medios escenográficos y eran los actores los que desarrollaban el texto, que muchas veces servía como pretexto sobre el que improvisar.
Al igual que el entremés y el sainete, se trata de un género popular que ha sido algo ignorado por la literatura. Sin embargo, tiene una gran relevancia en el teatro posterior al centrarse en la corporalidad y la gestualidad del actor, influyendo enormemente sobre la Comedia del Arte y la literatura dramática en creadores como Molière o Lorca.
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