Los Persas
Una tragedia de Esquilo
"Si vis pacem, parabellum"
Tendrán que disculparme, pero no creo en los razonamientos de los grupos pro paz. A pesar de mi temprana edad, creo firmemente que la guerra es y será por siempre, una lacra que acompañara a la humanidad allá donde vaya, incluso a las estrellas. Rajar un cuello para apropiarse de un bien ajeno, siempre será más fácil que cortar la dalia de un huerto. Ego en forma de nacionalismo, dogmas religiosos... la raza humana siempre tendrá alguna excusa para derramar sangre, son inherentes a nuestra condición el egoísmo y las ansias de poder, ¿no me creen?; Donbass, Yemen, Siria, Libia... y me quedo corto. El mundo moderno está plagado de conflictos asimétricos orquestados por viejos que mandan a jóvenes a una muerte segura. No se trata de aceptar esta realidad, sino de comprender como se gesta el mundo del presente para cambia el futuro, empezando por cortar aquellos lastres ideológicos, políticos y económicos que tanto sufrimiento han causado a lo largo del tiempo.
Uno de estos conflictos que sacudió al mundo antiguo fueron las conocidas como Guerras Médicas, que enfrentaron al todopoderoso imperio persa, contra la Grecia antigua, siendo esta última la que obtuvo la victoria final. Nuestro autor, Esquilo, participo en esta guerra, de la que escribió una tragedia que se ha tenido como material de estudio, pues existen coincidencias con los hechos que ahí se relatan con otras fuentes escritas de su época.
Lo curioso de esta obra, es que el autor no narra una crónica desde la perspectiva del bando ganador, sino que por el contrario la plantea desde el punto de vista de los perdedores, los persas. Puede parecer que se nos narra una simple crónica, pero nada más lejos de la realidad, esta obra tiene un profundo sentimiento religioso. En la pieza se nos muestra como los persas han sido derrotados debido al abandono de la tradición de combatir en tierra, pues se han lanzado al mar siendo castigados por los dioses, una especie de deus ex machina desde cierto punto de vista. Si bien en la realidad esto se pudo deber a la falta de experiencia en lo relativo a la marina, podemos ver como el factor del miedo a lo divino está presente en el texto, cosa que la religión cristiana supo aprovechar muy bien durante la edad media.
Cualquiera que lea esta obra, notará que en la primera parte hay cierta inseguridad y angustia en el personaje de Atosa, la esposa de Jerjes (el rey persa) quién presiente que las cosas van a ir mal. Sin embargo el coro de ancianos le recuerda la potencia del ejército persa, ¿pero acaso esto sirve contra el designio divino? Lo peor se nos confirma en la segunda parte, pues nos narran las tragedias y desgracias que los soldados han sufrido a manos del enemigo. Quién enfrente esta parte quedará invadido por la apatía generada por estas desdichas, las cuales el auto explota con maestría en el lenguaje, dejando muy poco tiempo entre estas. Nos ahogamos en un mare magnum de calamidades sin fin, siendo estas más desgraciadas a medida que seguimos leyendo. La calma llega con un canto fúnebre en honor a los caídos en combate, que nos indica el fin de todo este ahogo. Pareciera que el autor está usando el dolor con algún fin, y en efecto, si uno lee las descripciones de las batallas encontrará un ensalzamiento a los logros militares del lado griego, más concretamente a la ciudad de Atenas. Estamos por tanto, ante una obra con un fin propagandístico.
No desvelaré mas detalles de la obra, pues esta es mi percepción personal, y no quiero sesgar la visión que otros puedan sacar de las lecturas. Me gustaría concluir con un pequeño agradecimiento a los estudiosos que han tenido la paciencia y el tiempo de interpretar y estudiar los textos originales, ardua tarea que muy pocas veces se reconoce.
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