Poenulus de Plauto

 POENULUS


Argumento de la obra:

Agorástocles fue raptado muy jóven, a los siete años, y adoptado por un señor rico. Lico, un lenón (alcahuete), tiene en su casa a dos muchachas llamadas: Adelfasia y Anterástiles. Agorástocles está enamorado de la primera, y a pesar de sus grandes esfuerzos por rescatarla, se rinde ya que la cantidad de dinero que pide el alcahuete es muy elevada, por lo que trama un plan con su esclavo Milfión para hacer que todos los bienes de Lico incluídas las muchachas sean para Agorástocles. 

Colibrisco que es un labrador que trabaja en las tierras de Agorástocles, este lo disfraza de soldado y le ordena llamar en casa del alca­huete, el cual, admite en su casa al sol­dado fingido. Cuando luego llega Agorásto­cles a reclamar a su criado, que, según su acusación, después de haberle robado aque­lla cantidad de su casa, ha ido a gastarla en casa de Lico de buena fe, dice que en su casa no tiene a ningún criado de Agorástocles; pero los testigos que éste ha traído lo descubren muy pronto, y el alcahuete habrá de ser llevado ante el tribunal por encubridor del esclavo fugitivo.

Al llegar a este punto, cuando ya Agorás­tocles iba a tener la posesión de la muchacha, se descubre que ella había na­cido libre, en Cartago; poco después llega Hannón, el padre de las muchachas, que ha recorrido todos los puertos del Mediterráneo para encontrarlas; al topar con Agorásto­cles lo reconoce muy pronto por sobrino suyo y, al enterarse de sus dilemas amorosos, va con él a casa del alcahuete Lico, donde, con ayuda de la nodriza de ellas, descubre a sus dos hijas. De este modo Agorástocles podrá casarse con su prima Adelfasia; Licos, que ya no es culpa­ble del inconsciente encubrimiento de un esclavo fugitivo, sino de haber retenido consigo como esclavas a dos jóvenes libres, deberá vender su casa y pagar la multa. 


Plauto siempre elige el lenguaje más apto para establecer un contacto directo y lo más cercano posible con el público; así esta comedia resulta muy entretenida, gracias al acier­to lingüístico de llevar burlescamente a la escena el idioma cartaginés de Hannón y ser siempre mal interpre­tado por el esclavo Milfión.

Recomiendo mucho esta obra porque me ha parecido muy entretenida en general, sobre todo por el personaje de Milfión, sin duda mi favorito, y por la relación tan cómica que tiene con su amo Agorástocles.





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