'PROMETEO ENCADENADO': Prometeo, el titán que se enamoró de la humanidad.
Prometeo Encadenado es una tragedia normalmente atribuida al dramaturgo griego Esquilo, sin embargo, existen dudas y especulaciones con respecto a su verdadera autoría y algunas fuentes afirman que pudo ser escrita alrededor de 415 a.C. La obra se basa en el mito de Prometeo, el titán que intentó robarle el fuego a los dioses para compartirlo con la humanidad, pero fue descubierto y castigado por Zeus.
Aunque hay informes que se remontan a la Gran Biblioteca de
Alejandría acreditando a Esquilo como autor de Prometeo Encadenado, algunos estudios modernos basados en motivos
estilísticos, descriptivos y métricos, apunta que la obra pudo ser escrita por
una fecha cercana a 415 a. C., mucho después de la muerte de Esquilo. Algunos
estudiosos incluso han sugerido que puede ser obra del hijo de Esquilo,
Euforión, que también fue dramaturgo.
de Heinrich Friedrich Füger.
Al inicio de la obra el lector puede encontrar a Hefesto (dios
de la forja, el fuego y herrero del Olimpo) acompañado de Kratos y Bia (personajes
alegóricos que representan la fuerza y la violencia respectivamente),
encadenando de mala gana a Prometeo a una montaña en el Cáucaso, considerado
por los antiguos griegos como el punto final de la Tierra. Aquí el autor deja
entrever la personalidad de los tres personajes, Kratos siendo el más agresivo
e insultando al titán, Bia permaneciendo callada y algo pasiva ante la
situación y Hefesto siendo el que más compasión siente hacia el protagonista.
Unas de ninfas del mar, conocidas como las Oceánides, aparece
entonces para intentar consolar a Prometeo. Estas ninfas cumplirán el papel de
coro durante la obra, recurso frecuentemente usado en las piezas escritas durante
esta época. Él le confía al coro que el fuego no fue el único regalo que le
hizo a la humanidad, también enseñó a los hombres las artes necesarias para
construir una civilización, como la escritura, la medicina, las matemáticas, la
astronomía… Y tras esto revela que fue él quien frustró el plan de Zeus para
destruir a la raza humana después de la batalla contra los Titanes.
Más tarde, aparece el propio Titán Océano, anunciando su
intención de suplicarle a Zeus en nombre de Prometeo, sin embargo, este le pide
que deseche su idea, pues aquello solo conseguiría enfurecer más a Zeus.
Prometeo dice estar seguro de que Zeus eventualmente lo liberará, ya que
necesitará el don de la profecía de Prometeo para salvaguardar su propia
posición.
A continuación, Prometeo es visitado por Ío, una hermosa dama
que el lujurioso Zeus persiguió tiempo atrás, pero que ahora se presenta en
forma de vaca, después de ser transformada por la celosa Hera. Prometeo vuelve
a demostrar su don para la profecía al revelarle a Ío que eventualmente dará a
luz a un hijo llamado Épafo, y que uno de sus descendientes (Heracles) será
quien librará al propio Prometeo de su tormento.
En el final de la obra, Zeus envía a Hermes, el mensajero de
los dioses, para que haga confesar a Prometeo quién es el que amenaza con
derrocarlo. Cuando Prometeo se niega a responder, Zeus lo golpea con un rayo
que lo sumerge en el abismo del Tártaro, donde será torturado para siempre por
un águila enviada por el rey de los dioses para que se comiera su hígado. Siendo
Prometeo inmortal, su hígado volvía a crecer cada noche, y el águila volvía a
comérselo cada día durante toda la eternidad.
Prometeo Encadenado es, supuestamente, la primera parte
de una trilogía que cuenta la historia de Prometeo. Sin embargo, de las dos
últimas obras, Prometeo Liberado (en
la que Heracles libera a Prometeo de sus cadenas y mata al águila que había
sido enviada para comerse su hígado) y Prometeo
Portador del Fuego (en la que Prometeo le advierte a Zeus que no debe acostarse
con la ninfa marina Tetis, ya que ella está destinada a dar a luz a un hijo más
poderoso que su padre, acto que provoca la reconciliación final de Zeus con el
titán) solo quedan fragmentos sueltos.
El tratamiento que hace Esquilo del mito de Prometeo es
radicalmente diferente de las anteriores representaciones del mismo, donde se
retrata al titán como un embaucador. En Prometeo
Encadenado, Prometeo es más en un benefactor humano sabio y orgulloso, que se
convierte en una especie de mártir por culpa del sufrimiento humano.
La mayor parte de la obra está compuesta por largas
intervenciones de textos, monólogos y soliloquios, y contiene poca acción
dramática, ya que el protagonista de la historia se pasa de principio a fin
encadenado e inmóvil.
El tema principal de la obra es la resistencia a la tiranía e
impotencia ante el poder opresivo de los dioses. En esta versión del personaje
se puede interpretar que Prometeo es la personificación de la razón y la
sabiduría, representa el individualismo en un estado totalitario tiránico. Se
le presenta como a un rebelde con conciencia, cuyo crimen es su pasión por la
humanidad, y obtiene como castigo la ira de los dioses y como premio la simpatía
inmediata de los humanos. Se podría interpretar incluso que Prometeo es, de alguna
manera, una figura antecesora a Jesucristo, en el sentido de que es como un ser
casi divino que sufre horribles torturas por el bien de la humanidad.
Otro tema importante dentro de la obra es el destino. Prometeo
tiene el don de la profecía, lo que le permite saber desde el inicio que no
podrá escapar de su destino durante una gran cantidad de largos y tortuosos
años, pero también tiene la esperanza de que será liberado y posee el
conocimiento estratégico que podría preservar o destruir el reinado de Zeus, y
está en manos del titán tomar la decisión que empeore o concilie su relación
con el rey de los dioses.
Alba Goya.




Comentarios
Publicar un comentario