¿Qué diferencia hay entre el mundo diabólico del Mágico Prodigioso y el de Fausto?


Estas son las conclusiones comunes a las que se ha llegado en el World Café sobre las obras del Mágico Prodigioso (Calderón de la Barca) y Fausto (Marlowe) en relación con el mundo diabólico: 

Ambas tienen en común el tema religioso y el tratamiento de los suburbios del mundo. Aunque en el Mágico Prodigioso, se hace más hincapié en lo religioso que en Fausto, donde sin embargo hay un mayor desarrollo del dominio diabólico. De hecho, en el Mágico Prodigioso apenas hay variedad tipológica de demonios o referencias particulares de ese ámbito. Mientras que en Fausto sí sucede. Hay una mayor visión del mundo demoníaco versus el mundo humano. El concepto del infierno en Fausto es más físico y  palpable, mientras que en el Mágico Prodigioso se camufla, pudiéndose decir que "se crea un infierno", al diablo jugar con la realidad de los personajes. 

Las intenciones de ambas obras son también dispares, puesto que en Fausto no existe ese temor o respeto hacia Dios, existiendo incluso luchas contra lo divino. Pero por otro lado, en el Mágico Prodigioso sí existe esa visión de respeto y temor hacia Dios, tratando al infierno como si fuera un tabú. 

En otro orden de cosas, también se conversa sobre la posible influencia de los autores en sus respectivas obras. En el Mágico Prodigioso, existe cierta meta evangelizadora, proveniente de las creencias y vinculación religiosas de Calderón de la Barca. Podría ser que la finalidad de la obra sea tratar o plasmar esa moral cristiana, donde Dios está por encima de todo y mientras actúes o sientas fe, todo al final saldrá bien, incluso después de tu muerte. Por otro lado, la intencionalidad de Marlowe pudo ser distinta en cuanto que constituye más bien una crítica total a la religión. Es decir, que su finalidad pudo ser un mensaje de crítica satírica a la Iglesia. Se comenta incluso la factible relación de Marlowe con la homosexualidad y cómo la plantea sutilmente en la obra con los tonos eróticos que se suceden entre Fausto y Mefistófeles. Esto ha hecho reflexionar a cerca de lo curioso que resulta la influencia de la propia persona y su contexto en la creación y comunicación de las obras, muchas veces de manera totalmente inconsciente. 

Existen cambios en cuanto al objetivo de los propios personajes en las obras. En Fausto, el personaje busca el conocimiento que es igual al poder y sucede cierta evolución. Llega incluso a decir algo similar a "si esto es el infierno, entonces quiero vivir en él", tratando el concepto de libertad en relación con el mundo diabólico o del mal. Los elementos diabólicos como herramientas empoderadoras para conseguir un fin particular: la búsqueda del propio placer. En este caso del conocimiento ilimitado,que supone la verdadera victoria. Esta idea la podemos relacionar con el humanismo y la predominancia de la razón frente a la religión. En el Mágico Prodigioso no se consigue un deseo real y existe cierta visión pesimista donde subsiste la dependencia del Dios, que siempre está ahí y juzga. Es esa vinculación con la fe lo que permite el perdón. El fin último es obtener el amor de Dios, los personajes se convierten en mártires. En Fausto, las personas eligen su propio destino y los personajes son más directos, saben lo que quieren y están dispuestos a ser castigados por sus ambiciones personales. Luego, el Diablo en la obra de Fausto es siempre poderoso, mientras que en el Mágico Prodigioso comienza con el control y acaba prácticamente sin él. Esto reforzaría esta idea de la influencia de la religión en la obra de Calderón de la Barca. En Fausto podría haber una referencia religiosa a la Trinidad cuando realiza los tres arrepentimientos. 

Por otro lado, en Fausto se encuentran ciertos tintes de humor, acompañados por el regocijo de los personajes en el pecado y las inclinaciones humanas. Una comicidad a modo de sátira. En el Mágico Prodigioso no hay cabida al humor. 

Otras diferencias existentes se hallan en la representación de ambas obras. Calderón no representa en escena a los demonios mientras que Marlowe con Fausto sí lo hace. Hay más efectos visuales y explícitos, llegando a ser incluso escandalizador. 


Vicente Viudes. Escenografía para la representación de El mágico prodigioso (1950). Obtenida de Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Pséudolo - Plauto

Las Loas

El vodevil