Tonadilla Escénica y Jácara

 TONADILLA 
Es una pieza corta, por lo general cantada, que sirve de intermedio entre los actos de las comedias. 
La tonadilla escénica nace en el s XVIII, recogiendo elementos tanto de la jácara como del sainete y acompañada de música pegadiza, venía a ser una especie de zarzuela abreviada que se convirtió en un sainete cantado. En ella se alteran los recitados con las partes cantadas. En los comentarios de Moratín a La comedia nueva,  encontramos:
A las antiguas jácaras y bailes cantados, que duraron hasta más del siglo anterior sucedieron las tonadillas, nuevo género de composición, más variado y artificioso que los romances que se acompañaban con la guitarra, y menos complicados que los bailes       

  (Download. Ed. 172) 
A continuación explica cómo fue degenerando hasta convertirse en algo burdo y desvergonzado, que él repudia al igual que lo hace el protagonista de su comedia. 
Notas que lo definen :
Forma junto al sainete un teatro popular, menos, y como éste, de motivos costumbristas y personajes de clases bajas.


 



  

JÁCARA


La palabra jácara, (derivada de jaque ‘malhechor’), designa en su origen el romance cantado sobre la vida y andanzas de un rufián o valentón, habitualmente acompañado de su dama ‘prostituta’.

La jácara era una pieza muy demandada en el espectáculo teatral barroco, y podía ir como pieza exenta (se representaba entonces en los entreactos) o bien dentro de una comedia o un entremés, para darles variedad.

Poco a poco, se convertirá en una especie de entremés cantado (normalmente por una actriz) o con alternancia de trozos cantados y representados (y a menudo bailables), con protagonistas rufianescos, que por lo general terminan recibiendo su castigo.

Dejando aparte ciertos precedentes como las composiciones recogidas por Juan Hidalgo en Romances de germanía (Barcelona, 1609), las jácaras poéticas —con escasas dimensiones teatrales— más célebres son las de Quevedo, que ha sido considerado el creador del género. Su Jácara del Escarramán (1612) se hizo famosísima y conoció infinidad de glosas e imitaciones.

Como puede verse, a pesar del éxito de la jácara en el teatro durante el siglo XVII y principios del XVIII, el Diccionario de autoridades no la vincula a la escena sino es como la composición poética que podía dar origen a uno de los bailes que acompañan a la representación. Es más; el territorio en el que se desarrolla la jácara es el canto callejero y nocturno

Los rasgos que hoy juzgamos relevantes son dos:

-que tenga como asunto el universo marginal de la delincuencia y la prostitución,

‒que se valga de ese llamativo dialecto que forma el lenguaje de germanía o jerigonza (lenguaje vulgar) 

A lo largo de su historia, se irán añadiendo otras características que, ocasionalmente, permitirán prescindir de la segunda de estas marcas sin que dejemos de reconocer que estamos ante una jácara.


Hecho por Jorge de Cobos y Ainhoa Pérez

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